Cordelia Berbedel

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Demian
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Cordelia Berbedel

Mensajepor Demian » 05 Mar 2017, 20:04

Cordelia Berbedel
Mujer • 17 años • Kalrus • Mercenario

Trasfondo
Cordelia era la hija de una pareja de comerciantes, no era ni mucho menos la primera, pero sí la única que ha sobrevivido hasta el momento presente. De bien pequeña acompañaba a sus padres en los carruajes con mercancía, observando y aprendiendo en silencio, hasta que sus aptitudes naturales hacia lo mágico la llevaron a quedar interina con un maestro mago de su nación.

La pequeña aprendió con una avidez voraz sobre una amplitud de temas que sobrepasaban con creces la magia, y es que incluso cuando no se hallaba bajo las extenuantes tutorias de su implacable maestro, encontraba en los libros y el conocimiento, un ocio incomparable con los placeres mundanos e jugar a fuera.

Por azares del destino el maestro que se interesó en Cordelia había tenido la locura o la lucidez de adentrarse en los oscuros saberes de los Hijos de la Noche, y no dudó un instante en hacer recorrer a la pequeña muchacha ese siniestro camino, lleno de secretismo y unos horrores que terminaron por resultarles tan natural como el rumor del agua, o el color del cielo.

Cordelia creció entonces con un nulo limite en sus ambiciones, con un inexistente código moral, y con el poder y la subsistencia como fin supremo de todos sus esfuerzos. Nunca escatimó un solo ápice de su astucia en sus exámenes, aun y el perjurio que eso pudiera causar en sus adversarios aprendices, cultivando con sus victorias, un gran ego.

Aprendió a leer a las personas como leía sus libros, al principio para entretenerse con las obligadas interacciones sociales, y finalmente como un juego, hallando en las pequeñas peleas de poder ocultas tras las palabras un curioso pasatiempo y una segunda escuela de algo con unas reglas mucho mas silenciosas, la diplomacia.

Durante muchos años aquello fue suficiente, tenía saber, tenía diversión, tenía un techo y nulas preocupaciones, pero aquellas mismas comodidades terminaron desencadenando el fin. El aburrimiento se presentó en un inicio como un esporádico compañero, y poco a poco terminó conquistando casi todo su tiempo, hasta que fue casi insoportable.

Cordelia instó entonces a su maestro para viajar, para permitirle salir y descubrir lugares nuevos, aprender de mas gente, mas ambientes y mas naciones por la propia experiencia, y dar un uso a su magia que fuera mas allá de los exámenes y las exhibiciones de salón.

Las negativas reiteradas terminaron por llevar al limite de la paciencia a una adolescente con una carencia de limites peligrosa, cuya máxima concesión fue el permiso para visitar esporadicamente la aldea. Durante dias, Crodelia rondó el linde de la aldea en las horas muertas, hasta ser capaz de coincidir con una muchacha común.
Los siguientes meses, la joven experimentó por primera vez los juegos de la amistad, las confesiones y los gustos de compartir. Aprendió de los mundanos, y enseñó a su vez, rió durante largas horas por palabras que salían de la boca de alguien en vez de de un papel, y sobre todo, de la confianza del secretismo de sus encuentros, convenciendo a su compañera de que de aquello dependía la autonomía que poseía para ir a verla.

Por ello su amiga nunca sospechó que cuando la llevó a casa de su maestro en un día de lluvia bajo el pretexto de guarecerse. Ni tampoco de la cicuta que había en el té caliente para recuperar el calor en los huesos, y solo hubo auxilio y sorpresa cuando en las convulsiones de la muerte, contemplo que la joven pelinegra la miraba impasible mientras guardaba las tazas y ponía orden en la mesa.

El maestro cayó esa misma noche, y la casa ardió fruto de un accidentado incendio. Todos la creyeron muerta, y la campesina desaparecida, cuyas pertenencias se hallaron en el bosque, presa de los manchados o de alguna fiera.

Cordelia escapó entonces a su destino, y por primera vez en mucho tiempo, llena de emoción, se lanzó a los caminos, dispuesta a desentrañar los misterios que siempre le habían quedado lejos.

Lleva ya poco mas de un año, y todavía la sombra del hastío no es mas que un recuerdo lejano.

Descripción Física
Cordelia es una muchacha de escasa estatura, no alcanzando siquiera el metro sesenta. Su complexión de sílfide, le da un aspecto fragil. Esa característica se encuentra reforzado por una piel blanca y mortecina, que en muchas partes de su cuerpo deja traslucir las venas, como si jamás le hubiera dado el sol, y pudiera rasgarse con el filo de la pagina de un libro. Las únicas manchas de color sobre ese lienzo de alabastro que tapiza su cuerpo, son un sinfín de diminutas y sutiles pecas que decoran su nariz y sus pómulos, y unas pocas mas, de un color mas intenso y tan grandes como el punto en un escrito, que se hallan repartidas en algunos lugares de la geografía de su cuerpo. Bajo su ojo derecho, a una pulgada del lagrimal de la parte externa. En el cuello, entre el omóplato y la yugular, dos de ellas en diagonal, y otra pareja de ellas, entre el indice y el pulgar de su mano derecha.
Su melena, oscura y larga hasta la cintura, cae en suaves ondulaciones y anchos bucles, acrecentando el contraste con su piel, y enmarcando unas facciones armónicas y ligeramente angulosas. Posee unos ojos grandes, almendrados, y de un color miel tan claro que a veces hasta parece amarillo, enmarcados por unas espesas pestañas que ensombrecen sus parpados, dando la sensación de que sus ojos se hallan un poco hundidos y ojerosos.
Tiene la boca pequeña, y de labios carnosos, de un rojizo pálido, lo único que ayuda a darle un aspecto menos enfermizo a su rostro.

Descripción Psicológica
Cordelia es una joven audaz y calmada, de una mene fría por la cultivada inteligencia que posee, pero teñida de los caprichos de la emoción de una pubertad tardía que se niega a abandonar sus deseos y su mente.
Es una persona sumamente egoísta, pero no siempre lo mostrará abiertamente, pues encuentra en el engaño y la manipulación la gracia de engatusar a los incautos y los imbéciles, y una forma de pagar a su inmenso ego, aunque eso pueda, en ocasiones, requerirle de ponerse en juego.
Si queda algo de moral en su interior, no deja de estar teñida de una aplastante lógica, y por lo general, no encuentra en los conceptos de bien y mal mas que una quimera que restringe a los comunes para hacer mas placida la tarea de sus dueños.
Es una persona ambiciosa, pero sobre el oro y las posesiones, ansia todo lo que ella engloba dentro de los placeres superiores.
No tiene aprecio ni respeto por la autoridad ni las reglas, aunque se vale de las mismas siempre que funcionen en su beneficio.
Tiene una gran capacidad de comprensión del entorno, incluso de la emocionalidad ajena, pero la empatía que posee termina allí, en la comprensión, ni comparte ni gusta de penurias ni jolgorios que le sean ajenos, por lo que siempre que haga algo, será por un beneficio propio, aun cuando tiña sus acciones de tules y mentiras para dejarse bien parada ante ojos extraños.

Otros
Suele llevar todas sus pertenencias encima, en un morral de cuero negro, cruzado sobre el pecho, y caminar cubierta por una capa oscura que no permite ver ni su cuerpo, ni parte de sus facciones cuando se halla en los caminos.

Virtudes
  • Astuto
  • Perceptivo
  • Calmado
Defectos
  • Raro
  • Frágil
  • Pequeño

Caminos


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